Venezuela. La tierra de la esperanza

Venezuela. La tierra de la esperanza

 

Venezuela. La tierra de la Esperanza

 

 

 

Poco países tienen tanto contraste, tantas posibilidades de disfrutar de paisajes blancos llenos de nieve por la mañana en los Andes y de las paradisiacas playas caribeñas por la tarde en el Archipiélago de los Roques.

                                                   

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Llegada a Venezuela

 

Este viaje desde un principio tuvo un objetivo muy claro, el de conocer la vida salvaje del país y las mejores playas que escondía, por ese motivo centramos los días en visitar Los Llanos venezolanos y el Archipiélago de los Roques.

Visitamos Venezuela en los meses de Julio y Agosto, un largo viaje con salida en Barcelona haciendo escala en Roma para saltar hacia Caracas y una vez allí hacer transbordo en vuelo nacional hacia Barinas, este pequeño pueblo con su diminuto aeropuerto es desde normalmente se realizan las salidas hacia esta sabana.

 

Caracas

 

Es bien conocido que a día de hoy no se aconseja andar mucho por la ciudad haciendo alarde de las posesiones que tenemos, pasearse por el centro con la cámara en el cuello y enseñando nuestros colgantes o móviles hará que muchos noten nuestra presencia y en consiguiente la posibilidad de ser atracados, en este caso el mejor consejo es la de no resistirse y ir siempre con una fotocopia del pasaporte, dejando el original en la caja fuerte del hotel. Personalmente, no me ocurrió nada relacionado con este tema, pero era común escuchar a los lugareños como te contaban ciertas historias vividas por ellos un tanto peliagudas, incluso la de un chico de unos 23 años que tuvo que “escapar” de Caracas hacia Los Roques por temas algo variopintos.

Sea como sea, no tengáis miedo ya que si el sentido común nos funciona como debe de ser nunca nos pasará nada, así podremos disfrutar de los lugareños los cuales son un pueblo agradable, simpático, animado y alegre, con una gran cantidad de curiosidades para contar. El en aeropuerto es fácil ser parados por policías de paisano pertenecientes al cuerpo de antidrogas, los cuales nos pedirán la documentación (nunca la entregaremos hasta que estos se identifiquen debidamente). El aeropuerto es un lugar totalmente seguro lleno de comercios y donde muchos te ofrecerán cambio de moneda, los bolívares fuertes es la moneda útil pero en lugares turísticos podremos usar dólares o incluso euros, pero si necesitamos hacer cambio lo mejor el hacerlo en los lugares oficiales para este fin ya que muchos billetes falsos son los que circulan o nos podrían dar un cambio erróneo perdiendo nosotros en el trueque.

 

Los Llanos Venezolanos

 

Para llegar a Barinas optamos por los servicios de Conviasa, una de las aerolíneas nacionales pero si queréis que os sea sincero no importa la que escojamos ya que todas funcionan igual, un tanto caóticos y descontrolados, por lo menos en nuestra visita.

 

El vuelo duró una hora más o menos y allí nos esperaría nuestro contacto,  Freddy, un hombre que en el camino hacia destino nos adentro en el día a día de Venezuela desde su punto de vista, siempre vigilando sus palabras y evitando hablar de temas políticos aunque nosotros intentáramos estirarle de la lengua. Este trayecto en todoterreno duró unas tres horas y siempre en carretera asfaltada aunque con ciertos agujeros, eso si, una vez llegamos al Hato ya que aquí era por camino de tierra y era necesario reducir la velocidad para esquivar a los animales salvajes de deambulaban tranquilamente por el basto terreno.

Los controles militares entre condado y condado eran visibles y en muchos necesario mostrar nuestra documentación y dar una explicación de hacia donde nos dirigíamos y para que, no faltaban los vendedores de pan o souvenirs por las carreteras.

 

Los Llanos son una región basta que abarca el sur de Venezuela y Colombia, totalmente plana y con vegetación baja pudiendo ver arboles dispersos entre las enormes distancias que podías ver, y claro está sin postes eléctricos ni elementos del hombre, como mucho vallas de madera delimitando las propiedades y evitando que los animales salieran de las extensas haciendas.

 

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Principalmente las actividades que ofrece la región es la de pesca, safaris en camión, barca o a pie, relax y tranquilidad. No es un lugar preparado para gente que desee hacer compras o se sienta atraído por la muchedumbre. Todas ellas se organizan y tienen partida desde los Hatos, pequeños eco-hoteles normalmente compuestos por un comedor, una recepción en el mejor de los casos una piscina y pequeñas casitas individuales las cuales son las habitaciones, rodeadas de un basto terreno lleno de ganado el cual vive en libertad. Por norma general estos hatos son propiedad del estado y sus empleados dedican el tiempo al campo, al ganado, al turismo y todo lo que con ello conlleva.

 

Son muchos los hatos existentes, Hato La Garza, Hato Piñero, etc. pero yo os hablaré del que visité, Hato El Cedral, siendo este el elegido por muchos motivos, pero principalmente por ciertas personas que trabajan en el con los turistas y de la gran cantidad de biodiversidad que contiene su territorio.

 

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Aquí dedicamos el tiempo a hacer safaris en un camión preparado para este fin, colocados en la parte trasera la cual esta totalmente abierta para tener 360 grados de visión, con la suerte de ser lo únicos que estábamos montados ya que en esos días no había gran afluencia de turistas. Rafael, señor Victor y Daniel eran nuestros guías, gran conocedores del entorno y de la vida salvaje. Muchas tardes dejábamos el camión aparcado para coger una barca metálica a motor para navegar por el río Matiyure, aquí pudimos ver el buscado delfín de agua dulce o Tonina y gran cantidad de rapaces y como no el espectáculo de ver saltar cocodrilos fuera del agua buscando la carne que le daba Rafael, alguna que otra anaconda y la increíble garza soldado, esta es la segunda más grande de América.

 

Aquí escuchamos por primera vez el Joropo, música típica de estas tierras muy característica por su sonido algo rudo y como no la carne empalada, todo un manjar cocinado lentamente por el vapor de las brasas y tardando en estar lista muchas horas.

 

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Archipiélago de Los Roques

 

Este grupo de islas es famoso por su calidad de agua y sus playas de arena blanca, aunque actualmente pocos paquetes vacacionales incluyen este destino por su coste y por ese motivo optan por isla Margarita, mucho más urbanizada pero en la cual también podemos encontrar playas de infarto.

 

El archipiélago de Los Roques consta de más de 50 cayos y 300 bancos de arena, todos en forma de atolón, esta situado en el mar Caribe y es el Parque Nacional más grande del Caribe. La isla más grande es el Gran Roque, y aquí es donde encontramos  el centro administrativo y comercial de las islas, lleno de pequeños hostales familiares que en su mayor parte los propietarios son de origen italiano, así como algún que otro supermercado donde podemos encontrar más o menos necesario.

 

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Desde el puerto del Gran Roque salen las barcas las cuales nos llevaran a las islas o bancos de arena que deseemos, todos ellos únicos por su cantidad de vida que se puede ver, así como de disfrutar de paisajes paradisiacos con palmeras y turquesas impolutos salpicados por los reflejos de grupos de coral bajo el agua y todo con los ojos entre cerrados por el blanco puro de la arena.

 

Para estar el estas playas siempre nos dejaran una nevera con bebida y comida, así como una silla de plástico y la sombrilla necesaria ya que sin ella nos quemaríamos sin duda alguna. De hecho, aun colocándonos debajo de estas podremos notar como el simple reflejo de la arena nos hará coger un color lejos del blanco común del europeo.

 

Este archipiélago es famoso entre buceadores, en sus aguas existe un variedad de vida impresionante así como paisajes subacuáticos preciosos, todo un paraíso para los que buscan relajarse en la playa y practicar este tipo de deporte acuático.

 

El mar parece un plato por las pocas olas que llegan a sus costas, y sobre este siempre sobre vuelan pelicanos y gaviotas, las cuales nos lo harán pasar en grande si nos llevamos en teleobjetivo, podremos ver como los pelicanos se lanzan en picado desde una altura considerable hacia el agua cuando avistan un pescado despistado.

 

En ciertas islas de acceso más complicado existen grandes colonias de aves marinas que visitan su arena para anidar así como otras tantas especies de tortugas marinas utilizan para desovar.

 

Aquí podremos disfrutar en las islas de Dos Mosquises, del centro de tortugas marinas en las cuales un guía nos explicará curiosidades y problemas que sufren estos reptiles milenarios.


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