Fotografiando desde el hide

Fotografiando desde el hide

Fotografiando desde el hide

 

 

Muchas veces nos vemos obligados a permanecer a la espera para poder retratar una especie en concreto, o bien poder disfrutar de algún evento que si la fauna nos detectara resultaría imposible disfrutar y fotografiar. Por este motivo la mejor opción y creo que única es la de “escondernos” de la vista de la vida salvaje y así disfrutar de su comportamiento natural, que eso es lo que más nos importa a la hora de conseguir una fotografía impactante.

 

Esta disciplina es la más extendida y son los principios de todo aquel fotógrafo de naturaleza que desee conseguir algo de calidad, y del mismo modo nos acompañara durante todo el tiempo que practiquemos este hobby o profesión. En los principios se cometen errores comunes que muchas veces son causados por simple despiste o impaciencia, algo de fácil solución si utilizamos el sentido común y no nos precipitamos en nuestros actos, para ello escribo este reportaje, para poder ayudar a todo aquel que empiece en este mundo o quien sabe, a alguien más.

 

 

¿Qué es un hide?, posibles alternativas

 

 

Los hides son refugios de tela, madera o piedra que se utiliza desde hace muchísimo tiempo ya sea por cazadores o fotógrafos, la idea es meternos dentro para así no ser vistos por el o los animales que queremos fotografiar, evitando así que vean nuestra figura elevada sobre las piernas que ellos interpretan como seria amenaza de la cual deben huir.

 

Cuando hablamos de hides para fotografía se utilizan por norma general los fabricados con telas las cuales llevan los dibujos típicos de hojarasca o otros que recuerden al entorno natural, pasando así desapercibidos, evitando colores chillones.

 

En Internet podemos encontrar muchas tiendas que venden estos ya fabricados y pensados para colocar el equipo fotográfico, incluso muchos de ellos impermeables y cientos de ventanas para tener el máximo de cobertura posible, pero personalmente utilizo algo más sencillo y económico ya que estos acostumbran a oscilar entre 100€ a 300€. Yo personalmente me he hecho con la típica tienda de campaña pequeña, fácil de transportar y de poco volumen la cual he pintado y creado orificios para poder sacar el teleobjetivo y una pequeña mirilla por la cual controlaré sin necesidad de mirar a través de la cámara, en esta no me gasté más de 15 € y otros 8 € en la pintura, total con 23 € ya me he hecho con un hide que os puedo asegurar cubre todas las necesidades y he obtenido buenas tomas.

 

Por otro lado, muchas veces nos vemos obligados a crear hides más naturales por diferentes motivos, y para ellos se pueden crear con piedras del mismo medio o ramas entrelazadas y cubiertas con vegetación, pero si lo que queréis es algo más rápido y fácil de llevar podemos hacernos con una capelina, se trata de una tela la cual lleva los dibujos típicos de camuflaje para colocárnosla encima una vez sentado y con el equipo fotográfico preparado. La contra partida de esto es que debemos evitar por todos los medios movimientos ya que si fallamos a este principio seremos descubiertos y así acabar con la sesión.

 

 

¿Qué material fotográfico necesito?

 

 

Hacer una sesión en hide nos obligará a utilizar teleobjetivos que oscilen de los 300mm a los 600mm y en muchas ocasiones con ayuda de duplicadores, ya que aún estando escondidos seremos descubiertos si la proximidad es exagerada. En muchas ocasiones los flashes nos serán de ayuda para eliminar sombras indeseables o hacer más atractiva la toma, pero lo que tampoco se nos puede olvidar bajo ningún concepto es un trípode que acompañe al equipo que pretendemos utilizar, todo dependerá del peso que tenga que soportar ya que no es lo mismo soportar una réflex con un 300mm f/2.8 fijo a un 80-400mm u otros más ligeros, lo que buscamos es dejar el equipo estabilizado por cuestiones de nitidez de imágenes así como para evitar movimientos bruscos dentro del hide ocasionados por caídas del equipo y posibles roturas.

 

 

Paciencia igual a resultados

 

 

Colocar un hide en la orilla de un río no es cuestión de ver una zona plana donde parece ser que quepa el escondite, antes de tomar la decisión deberemos adquirir ciertos conocimientos del medio para así no perder el tiempo, ya que una sesión en hide requerirá largar estancias en su interior hasta que la fauna se adapte a “nosotros”, aunque parezca mentira, ellos saben que algo ocurre y entonces es cuestión de “explicarles” que no somos algo de lo cual no deben preocuparse.

 

Mi método de trabajo se basa en la observación mediante prismáticos o teleobjetivo, conocer el tipo de fauna que habita la zona, donde acostumbran a posarse, donde se alimentan o dormideros, todo ello para delimitar la zona donde podremos empezar las sesiones. Una vez este punto claro, busco el lugar exacto de la colocación del hide, basándome en puntos fundamentales y básicos:

 

    Lo primero : Nunca colocaremos el hide en el punto más crítico en la primera sesión, debemos ser pacientes, acercar el hide poco a poco, día a día, centímetro a centímetro. Evitaremos salir mientras los sujetos estén a la vista incluso haciendo que la entrada y la salida del hide sea cubiertos por la noche, evitaremos hacer ruido y ni decir tiene que molestar a la fauna, ellos son lo primero, abandonaremos la sesión si vemos que ahí signos de estrés o molestia, siempre tendremos presente el código ético del fotógrafo de naturaleza redactado por AEFONA y lo seguiremos en todos sus puntos sin excepción alguna.

 

    Proximidad y costumbres del sujeto a fotografiar: Busco el punto más adecuado y que mejor vaya para la focal con la cual trabajaré, buscaré una rama, una roca, un posadero donde acostumbre a posarse.

 

    Fondos que aparecerán en la fotografía: Siempre intentaremos buscar un fondo alejado para que así salga “difuminado” en la fotografía, evitaremos que salgan elementos de distracción en la toma y arruinarla, tenemos que tener claro lo que queremos mostrar, aunque esto dependerá de la fotografía que queramos conseguir.

 

    Colocación del sol: Evitar los contraluces si no se buscan, es principal, colocarnos con la luz lateral y evitar tomas planas, un punto fundamental.

 

    Tempranito o  tarde: Los mejores momentos para realizar las sesiones fotográficas son siempre con las primeras luces del día o las últimas, ya que la luz en este momento es lateral, no existen sombras acusadas y la luz no es pesada, acostumbrando a teñir los blancos con un tono cálido.

 

La contra es que en ocasiones el sujeto a retratar es imposible de trabajar en esas horas, en estos casos solucionaremos el problema anterior explicado, una o dos unidades de flash nos ayudará a conseguir lo que buscamos.

 

    Camuflaje: Me gusta colocar el hide cerca de algún árbol, matorral o grupo de piedras, para así no acusar tanto la aparición de un nuevo objeto en el lugar para evitar así recelo o incomodidades del animal. No está de más cubrir el hide con tela de camuflaje y ramas secas para hacer que el bulto sea más uniforme y disimulado.

 

 

    Cuidado con el teleobjetivo: El teleobjetivo lo moveremos con suavidad, poco a poco, parando si vemos que somos descubiertos, no pensemos que por mover rápido el teleobjetivo para “apuntar” al sujeto nos asegurará una fotografía, porque así os aseguro que no conseguiréis retratar nada y muy probable que os quedes solos durante mucho rato.

 

 

Conclusión

 

 

En muchas ocasiones nos desesperaremos y desanimaremos ya que hacer sesión en un hide requiere muchas horas inmóvil en el mismo lugar, pero cuando veamos el trabajo resultante nos olvidaremos de eso y solo pensaremos en lo siguiente que queremos conseguir.

Esta disciplina nos ayudará a ver y aprender en el campo, ver situaciones que pocos pueden ver, y sentirnos en la naturaleza, nos daremos cuenta que nuestra presencia no estorba para nada y que todo sigue su curso natural, es digno de vivir.

 


contenidos © Javier Fernandez Traperocreado en Bluekea