COSTA RICA. La humildad tropical

COSTA RICA. La humildad tropical

Costa Rica.La humildad tropical

Un pa√≠s √ļnico por su gente y riqueza natural. Este pa√≠s nos ense√Īa que vivir en armon√≠a con la naturaleza es posible, por este motivo se dice que Costa Rica es el pa√≠s m√°s feliz del mundo y de ah√≠ que escuchar ‚ÄúPURA VIDA‚ÄĚ de todos los costarricenses ser√° el pan de cada d√≠a, contagi√°ndonos de la positividad y alegr√≠a de este pueblo.

 

A mediados de Julio nos embarcamos en una aventura m√°gica y conmovedora que nos llevo a conocer un gran abanico de colores sobre Costa Rica. Costa Rica es una tierra de naturaleza, de gente y de lecciones y cada uno de sus rincones parece que se adue√Īe de un trocito de tu consciencia.

Sobre sus características principales, cabe decir que es un país cubierto por parques naturales y nacionales, los cuales te permiten dar un paseo por la flora, la fauna y los paisajes emblemáticos. El viajero puede disfrutar de un aroma diferente a medida que va cambiado de lugar o de zona geográfica.

Se dice que Costa Rica es la Suiza de Centroamérica, y que tiene una democracia envidiable por todos los países de alrededor. A principios del siglo XX esta visión idealizada dejaba mucho que desear, ya que era un país con un grado de pobreza alto y sin un punto de actuación medioambiental. Pero a mediados del siglo XX se creó un estado de bienestar fundamentado en el crecimiento económico y en las prácticas medioambientales.

Parque Nacional Tortuguero

Nuestro punto de partida en el viaje, empez√≥ en el Parque Nacional Tortuguero. Este parque esta formado por 31.187 Ha m√°s 52.000Ha en la zona marina, recibe hasta 6.000mm de precipitaciones anuales en la parte norte y se caracteriza por sus famosos canales creados en el a√Īo 1969. √Čste es un rinc√≥n ins√≥lito, parece que el tiempo se haya detenido, que la fauna, y la gente se haya adue√Īado del esp√≠ritu de la Tierra, ya que all√≠ no existe el estr√©s, no existe la prisa y muy importante la naturaleza ha cedido un hueco a la civilizaci√≥n, la cual la habita humildemente.

 

Este parque nacional es ideal para fotógrafos y para gente que disfrute visualizando la fauna. Los días que estuvimos allí pudimos disfrutar de largos paseos en bote, desde el cual se podían observar multitud de aves, de reptiles y incluso de mamíferos (como monos o osos hormigueros). Por otro lado, también tuvimos la gran suerte de observar como una tortuga marina daba la vida a sus huevos. Esta experiencia fue realmente inolvidable, ya que nos adentramos en plena selva por la noche, hasta llegar a la playa de Tortuguero y allí esperamos a que la naturaleza siguiera su curso, es decir, a que la tortuga hiciera su hueco en la arena para poder enterrar a sus futuros descendientes. En ese momento te surgen millones de sensaciones, relacionadas con la vida, con el espíritu de superación y con el paso del tiempo, puesto que no es una atracción turística sino la contemplación de un ritual natural que se lleva produciendo desde la época de los dinosaurios y que realmente te enriquece y te hace sentir afortunado/a como persona por el hecho de poderlo presenciar.

Parque Nacional de Cahuita

Despu√©s de haber descubierto las maravillas de este Parque Nacional y pensando que no pod√≠a existir un espect√°culo natural m√°s complaciente y agradecido, nos dirigimos a el Parque Nacional de Cahuita, peque√Īo parque con tan solo 1067 Ha. Este lugar te envuelve de pinceladas caribe√Īas √ļnicas, de cultura afrocaribe√Īa, de parajes naturales que conviven con una gente que le pone ritmo y az√ļcar al pa√≠s. En Cahuita tienes diferentes vertientes para disfrutar, ya que a nivel natural es un rinc√≥n muy rico y bello que se engloba dentro de paisajes paradisiacos pero salvajes. En √©l puedes gozar de selva, de largas playas y de peque√Īas calas, a las cuales acceder puede resultar un poco complicado, ya que tienes que cruzar un primer r√≠o, que lo cruzas con la ayuda de un barquero y un segundo r√≠o, llamado R√≠o Perezoso, de tonalidades rojas y marrones, que no te permiten ver lo que hay en su fondo. Adem√°s para llegar a estas calas tienes que atravesar selva. Pero para aquellos que no les guste andar o los grandes paseos, hay que decir que la playa de Cahuita (la m√°s grande y extensa del pueblo), es maravillosa para tomar el sol y para darte ba√Īos placenteros disfrutando de un entorno salvaje. Adem√°s posee unos contrastes de color (el turquesa del mar, la casi blanca arena y el verde de fondo de la selva), semejantes a los de una postal.

Cahuita tambi√©n te permite disfrutar del ritmo latino, de los m√ļltiples restaurantes playeros, y de la m√ļsica. Es ideal, para dar paseos nocturnos y relajarse con la cultura r√≠tmica africana que impregna todo el lugar. De esta manera podr√≠amos afirmar que la gente de Cahuita tiene un toque distinto a todos los costarricenses, y que te dan la opci√≥n de acercarte a su mundo, que te impregna de cultura caribe√Īa.

No esperes que sea un lugar de grandes comercios, masificaciones o de restaurantes habilitados para turistas europeos, puesto que su encanto reside en ser un pueblo peque√Īo y hospitalario, que se caracteriza por sus peque√Īas casas y comercios humildes, y por sus peque√Īos restaurantes y bares construidos casi siempre en porches de madera.

Monteverde y Volc√°n Arenal

Seguimos nuestra aventura. Despu√©s de vivir y de conocer el s√≠mbolo del caribe en Costa Rica, y tras varias horas de conducci√≥n (concretamente 6 aproximadamente), llegamos a Monteverde, donde reside el bosque Nuboso m√°s conocido del pa√≠s, y de donde la gente tiene un esp√≠ritu m√°s vaquero y r√ļstico. La historia de estos residentes la encontramos en los a√Īos treinta cuando familias mineras de Costa Rica dejaron sus asentamientos mineros para ubicarse en las monta√Īas. Podr√≠amos decir que es un rinc√≥n bastante tur√≠stico, pero en el cual vale la pena al menos pasar un d√≠a con la compa√Ī√≠a de alg√ļn gu√≠a que te pueda mostrar los encantos y las curiosidades naturales. Realmente es un sitio satisfactorio para aquellas personas que les guste la naturaleza y los paseos a trav√©s de sendas humanizadas y de puentes colgantes que te muestran la belleza y la densidad de la selva acompa√Īados de la sinton√≠a de las m√ļltiples especies de aves que all√≠ residen.

 

Desde Monteverde tuvimos la oportunidad de hacer una visita la Volc√°n Arenal, considerado como una volc√°n inactivo hasta que estall√≥ en el a√Īo 1500 y el 26 de julio de 1968. La verdad es que esta excursi√≥n se convirti√≥ en una combinaci√≥n perfecta de aventura y de relax rodeados del exotismo de uno de los renombrados volcanes que existen en Costa Rica. Este d√≠a conocimos a un profesional inolvidable (Sergio) que era nuestro gu√≠a; creo que no tiene nada que envidiar a un buen reportero o un buen presentador televisivo, ya que nos hizo vivir una gran aventura durante el camino que llevaba hacia el volc√°n, gracias a su entusiasmo y a su gran habilidad de despertar la curiosidad, pero sobre todo gracias a su gran coraz√≥n que ten√≠a como objetivo que la gente se ilusionase y se maravillase con el gran espect√°culo natural que ofrece su pa√≠s. Durante todo el trayecto que andamos hasta llegar al volc√°n nos iba contando curiosidades y incluso cuando ve√≠a la lava caer (nuestra ropa acabo llena de cenizas) se emocionaba y hac√≠a gestos propios de un intr√©pido reportero que tiene como objetivo impresionar a sus seguidores o receptores.

 

Dejando de lado a Sergio, llegar al lugar donde se alza el volc√°n, caminar por su lava seca, y ver como ca√≠a la lava ardiendo por una de sus laderas es un teatro impresionante que te hace sentir como una parte m√°s de la naturaleza, pero no como una parte grande ( que es lo que se cree el hombre) sino como una peque√Īa parte que ante sus comportamientos naturales solo puede observar y resignarse.

Despu√©s de esta intr√©pida excursi√≥n, nos esperaba un gran premio de relax: El Spa Tabac√≥n con sus calientes aguas termales procedentes del volc√°n. De esta manera este d√≠a nos regalamos con un buen banquete y luego con ba√Īos en las diferentes piscinas termales naturales que ofrece el Spa (aunque sean relajantes, est√°n calent√≠simas y m√°s de uno no creo que se atreva a meterse).

Parque Nacional Manuel Antonio

Nuestro siguiente destino fue el Parque Nacional Manuel Antonio. Realmente y de la misma forma que Cahuita este parque nacional es id√≥neo para combinar naturaleza, paseos por la selva y ba√Īos maravillosos en las playas del pac√≠fico. El contraste de este lugar combinando el mar, la selva i el agua puede darte una visi√≥n id√≠lica del paisaje. Es un lugar de relax, que ofrece convivir con la naturaleza, ja que se pueden observar (si se tiene suerte) monos capuchinos ( es en el √ļnico lugar de Costa Rica que se encuentran).¬†

Pero por otro lado, el pueblo de Manuel Antonio esta destinado al turista y bastante masificado.

Parque Nacional Corcovado

Este √ļltimo parque nacional, puso un punto y a parte en nuestro viaje, ya que nuestro pr√≥ximo destino era el Parque Nacional Corcovado, o el lugar m√°s intenso m√°s intenso biol√≥gicamente hablando de la Tierra. Se podr√≠a decir que era un lugar virgen (debido a su remoto asentamiento), pero que en los a√Īos sesenta fue explotado por los comerciantes que trabajaban la madera, para ser recuperado en el a√Īo 1975, cuando se fren√≥ la destrucci√≥n. Ahora se considera la gran selva tropical de Centro Am√©rica.¬†

Para llegar a este remoto rinc√≥n tuvimos que conducir hasta una peque√Īa aldea llamada Sierpe. El paseo el coche hasta ella, y las pocas horas que estuvimos en √©sta, fueron realmente especiales. Durante el trayecto pudimos ver diferentes pueblos que se ubicaban a ambos lados de la carretera, observando la vida diaria de la gente. En el pueblo pasamos varias horas esperando el bote que nos iba a llevar a Corcovado. Durante esas horas lo √ļnico, y lo m√°s bello, que pudimos observar fue a la gente que viv√≠a all√≠. Te conviertes en un espectador de otra forma de vida, de una forma de vida que no se asemeja a la tuya, pero que te llena y te enriquece; y entonces observas la mirada de la gente, y ves una mirada pura, limpia, agradecida, sufrida; pero sobre todo ves una mirada humilde, real, sin grandes lujos ni presunciones, pero con muchas experiencias y aprendizajes y entonces te das cuenta de que son m√°s rico que el europeo; evidentemente no son m√°s ricos econ√≥micamente, sino en consciencia, en comprensi√≥n y valores.¬†

 

Envueltos de esta magia, llegamos al Parque Nacional Corcovado. Hicimos el trayecto en bote, siguiendo el Río Sierpe hasta llegar a su desembocadura en el océano pacífico y cruzando manglares. 

La llegada a Corcovado ya fue espectacular, de hecho te da la sensaci√≥n de que te encuentras en un lugar remoto de la Tierra, donde la civilizaci√≥n a√ļn no ha implantado sus leyes, y donde la naturaleza es la que gobierna. As√≠, antes de desembarcar en pleno parque nacional nos dieron la bienvenida unas ballenas jorobadas (una madre y una cr√≠a), as√≠ como un grupo de delfines que estuvieron dispuestos a seguirnos.¬†

Nos alojamos en un peque√Īo hotel familiar ‚ÄúPunta Marenco Lodge‚ÄĚ, que se caracterizaba por estar situado en medio de la selva careciendo de agua caliente, electricidad e incluso de paredes (estaba envuelto por mosquiteras). Pero aunque el alojamiento era un tanto r√ļstico y salvaje, el entorno y la convivencia directa que tuvimos con la naturaleza lo compensaban.¬†

Corcovado ofrece parajes √ļnicos que solo se pueden ver all√≠. Las playas son largas, la arena de color caf√©, y las palmeras y la selva envuelven de misterio y de naturalidad todo el lugar. De hecho parece que cuando caminas por sus selvas y por sus playas se haya parado el tiempo, que nunca haya existido la humanidad, ni lo civilizado.¬†

Una de las playas m√°s ins√≥litas es ‚ÄúPlaya Danta‚ÄĚ.¬†

Hay que decir que Corcovado está hecho para los aventureros y los más atrevidos, para los que disfrutan de largos paseos por senderos naturales, por largas playas inacabables, y para los que disfrutan del sonido interminable de la naturaleza; que por las noches se convierte en concierto de sinfonías muy diversas: monos aulladores, anolis (allí se dice que una casa no es habitable hasta que no tiene una anolis), mucha variedad de aves y si eres afortunado/a puedes escuchar y observar tapires o yaguares. 

Para los amantes del trekking, este parque nacional se compone de diferentes caminos, los m√°s destacados son: San Pedrillo, Estaci√≥n Sirena y Los Patos. Durante las caminatas puedes combinar la dureza de la selva (siendo esta peligrosa, por sus m√ļltiples animales venenosos), los paseos por las largas playas (aunque el agua es muy brava para el ba√Īo), y la posibilidad de ba√Īarte en alg√ļn que otro r√≠o, siempre y cuando este supervisado por un gu√≠a, ya que en el fondo te puedes encontrar desde cocodrilos a serpientes venenosas.¬†

Por otro lado, si lo que el viajero busca es observar fauna, la más aconsejable es la Ruta de Sirena, que consiste en hacer un primer tramo de una hora andando por la playa, y a continuación adentrándote en la selva por el sendero indicado hasta llegar a la estación.

Otra visita casi obligada que te ofrecen es snorkeling o buceo en la Isla del Ca√Īo. Esta isla est√° rodeada por cinco plataformas coralinas, que la convierten en un gran atractivo par a los buceadores o aficionados al snorkeling.¬†

En este rinc√≥n el contacto con la naturaleza es muy directo y puedes llevarte an√©cdotas divertidas para contar (sin ir m√°s lejos tuvimos la visita organizada de un grupo de monos cariblancos que se colaron en las habitaciones a primera hora de la ma√Īana, robando una zapatilla deportiva, i escondi√©ndola debajo de la caseta, teniendo consideraci√≥n para que no manch√°ramos la caseta de barro).

El viajero de Corcovado debe de tener en cuenta, que no es un sitio tur√≠stico ni de grandes comodidades. Esta rodeado de peque√Īos pueblos pesqueros, donde la gente mayoritariamente se dedica a vivir del turismo. Uno de los pueblos m√°s conocidos es Bah√≠a Drake, y un pueblo con mucho encanto es ‚ÄúAgujitas‚ÄĚ, situado a pie del mar y caracterizado por sus peque√Īas casitas hechas de barraca o madera. All√≠ tuvimos la oportunidad de observar una pincelada del sistema educativo costarricense, ya que conocimos a un profesor (que tranquilamente estaba comiendo frutas en el porche de la escuela), y nos permiti√≥ entrar dentro de ella, donde ten√≠a a sus tres alumnos dando realizando cuadernos de matem√°ticas. Nos coment√≥ que ten√≠a muy poco alumnado (entre tres y cinco) y que los ni√Īos y ni√Īas del colegio iban a ella por turnos horarios (unos por la ma√Īana, otros por la tarde...). Durante la estancia en esta peque√Īa poblaci√≥n, tambi√©n tuvimos la necesidad de ir a comprar a una pulper√≠a. En Costa Rica una pulper√≠a es un peque√Īo establecimiento muy austero y humilde (incluso situado en las casas de la gente), en la cual se venden productos variados (galletas, frutas, bebidas...).¬†

Para dejar este √ļltimo parque nacional tuvimos que coger un avi√≥n de trayecto nacional que nos llev√≥ hacia San Jose, la capital de Costa Rica. All√≠ pasamos un d√≠a para hacer noche antes de volver a Espa√Īa. San Jose es una capital tambi√©n de contrastes, donde conviven edificios relativamente grandes (no es una ciudad de edificios modernistas), con barracas y con sus casas humildes. No es una ciudad que se caracterice por ser peligrosa, ni por la pobreza. Puede resultar muy √ļtil para aquellas personas a las que les guste hacer compras de ropa o de diferentes accesorios a un precio m√°s econ√≥mico, ya que la moneda de Costa Rica es el col√≥n y su valor est√° por debajo del euro.¬†

Pura Vida

Nuestra aventura finalizó, pero nos llevamos una mochila llena de experiencias, de paisajes exóticos, de caras y de miradas esperanzadoras y de una buena dosis de humildad. Realmente es un país rico en vida, y es una lección de vida para la vida, ya que el costarricense tiene una conciencia de conservación natural que está por encima de todo; para ellos la naturaleza es su fuente de vida y tienen una mentalidad mucho más avanzada que el europeo, puesto que están viviendo eligiendo el buen camino para el futuro: la conservación de la naturaleza. Este hecho hace que la gente que reside en este país este orgullosa de su tierra, que no paren de aclamar su frase más famosa y conocida (¡Pura Vida!) y que no paren de decir que son los más felices del mundo. 

Cuando visitas Costa Rica te enamoras profundamente de ella, de su sistema de vida, de su conciencia, pero sobre todo te enamoras de la gente que se convierten en verdaderas fuentes de aprendizaje. 

Ojal√° el mundo y los grandes gobernadores (que creen que tienen la sabidur√≠a en sus decisiones), pudieran aprender de toda esta gente que d√≠a a d√≠a est√°n haciendo que su peque√Īo mundo sea sostenible y que sea un lugar para la vida, pero no solo para la vida humana, sino tambi√©n para la convivencia con la naturaleza, con sus or√≠genes y con sus ra√≠ces.

Ahora solo queda animaros y visitar este paraíso para fotógrafos y no fotógrafos.
¬ŅOS ANIMAIS?
Si necesitáis algo no dudéis en preguntarme, siempre podemos organizar un buen viaje

contenidos © Javier Fernandez Traperocreado en Bluekea